¿Qué tan inesperada puede ser una renuncia cuando ocurre justo en el momento de mayor tensión política?
El país aún no procesaba la noticia cuando el 27 de noviembre se confirmó que Alejandro Gertz Manero dejaba la Fiscalía General de la República. Un funcionario que parecía inamovible decidió dar un paso al lado, y con ello abrió un capítulo que pocos vieron venir. Lo que vino después encendió aún más preguntas que respuestas.
Su salida no solo tomó por sorpresa a analistas y legisladores; también reactivó viejos debates sobre autonomía, poder y los equilibrios dentro del nuevo gobierno. ¡Es Ahora!
Un anuncio que cambió el rumbo
El Senado recibió la renuncia de Gertz Manero con 74 votos a favor y 22 en contra, cerrando oficialmente una gestión que debía concluir en 2028. Se fue dos años antes, dejando un vacío que fue llenado de inmediato por Ernestina Godoy, exfiscal de la Ciudad de México.
La rapidez del relevo alimentó teorías sobre lo que realmente motivó su salida. Aunque la carta oficial hablaba de una invitación diplomática, las voces críticas señalaron que algo más profundo se estaba moviendo entre los pasillos del poder.
¿Fue una renuncia… o un movimiento político?
La versión pública de Gertz apuntó a una propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum: representara a México como embajador ante un país “amigo”. Sin embargo, para la oposición, esta explicación resultó insuficiente.
El PAN pidió claridad ante lo que considera un viraje estratégico dentro de la FGR. Legisladores como Jorge Romero señalaron que el país merece saber si hubo presiones internas o si la salida responde a una reconfiguración del control institucional.
Luz y sombra en su administración
Durante su gestión, Gertz enfrentó múltiples controversias, desde acusaciones mediáticas hasta cuestionamientos por posibles conflictos de interés. Aun así, también impulsó investigaciones de alto perfil y fue un actor clave en el proceso de transición hacia una Fiscalía supuestamente más autónoma.
Ese equilibrio entre críticas y avances vuelve su salida todavía más intrigante y relevante para el futuro inmediato.
Lo que viene para la Fiscalía
La llegada de Ernestina Godoy como encargada temporal no pasó desapercibida. Su cercanía con Morena genera cuestionamientos sobre la autonomía institucional y abre el debate sobre el rumbo que tomará la Fiscalía bajo una posible nueva titularidad.
El Senado tendrá ahora un papel crucial: otorgar o negar legitimidad al nuevo o nueva fiscal definitiva. Y esta decisión será un mensaje directo sobre la fuerza y la independencia del sistema de justicia.
Un cierre que abre más preguntas
La renuncia de Gertz no solo cierra un ciclo. Abre la puerta a interrogantes sobre el verdadero estado de la institucionalidad en México. ¿Fue un movimiento diplomático o un reajuste político profundo? ¿Estamos ante una transición ordenada o ante una disputa silenciosa por el control de la FGR?
Lo que está claro es que este episodio marcará los próximos meses del gobierno federal y el equilibrio de poder en el país.
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